Este es mi portal de fotografía, vida silvestre y otros proyectos afines.
El movimiento del viento es un taller de 4 sesiones en las que a través de la educación no vertical, generamos experiencias ecológicamente conscientes que vayan formando una población sensible y proactiva a la hora de defender los ecosistemas que nos rodean.
Queremos ampliar el bagaje cultural de lxs estudiantes para que puedan reconocer variedades de aves, algunos nombres científicos, que sepan sobre sus características particulares, que puedan identificar de qué fruto comen y cómo se llama el árbol que lo produce, cuáles son las mayores amenazas que los animales enfrentan (sea plástico en los mares, falta de refugio, agroquímicos, etc.).
Al final del día, queremos que lxs niñxs entiendan que el movimiento del viento, más que conocimiento y lecciones, es una expresa voluntad por mejorar las condiciones de vida del resto de especies con quienes compartimos el gran ecosistema que es nuestro planeta. Que el movimiento del viento son las aves en fuga o en juego constante, que el sonido del aire son las hojas de árboles frondosos que nos (deberían) rodean. Y que el aire es lo que nos ayuda a latir en direcciones curativas y restaurativas.
Contamos con un equipo inicial de trabajo de cinco personas, 2 biólogxs, una maestra, una artista plástica y un comunicador. También se le puede ver como un equipo de 3 pajareros y un escritor activista, pero el punto es que a partir de un pequeño grupo de trabajo y su gran voluntad, así como otras personas que se sumaron en algún punto del camino, hemos gestado un punto de encuentro donde lxs niñxs esperan un tipo de educación distinta a la usual, donde se trabaja con sus sensibilidades y donde se les motiva su expresión personal.
Todxs creemos que estas son las vías correctas para propiciar una reflexión interna en lxs niñxs y un reconocimiento personal sobre lo valioso del trabajo hecho por convicción.
Mario Salazar Araya
es biólogo y guía natural. Ha trabajado con aves durante los últimos 10 años en Costa Rica. En la actualidad se dedica a desarrollar giras de observación y fotografía de aves tanto en Costa Rica como en Suramérica, además de promover la observación y fotografía de aves en zonas rurales como una estrategia de conservación de los ecosistemas naturales con su proyecto familiar Jardines del Rey de Cocora.
Alejandra Robledo Bonilla
es bióloga y educadora ambiental, forma parte de la Asociación Ornitológica de Costa Rica. Imparte el curriculum de Detectives de Aves de la Universidad Cornell en distintos centros educativos tanto dentro como fuera de la GAM.
Tamara Rojas
es emprendedora, artista plástica y artesana. Dirige la empresa de productos inspirados en la observación de aves y naturaleza Bekuo Arte & Diseño.
Ingrid Knudsen
es fotógrafa y educadora con más de 15 años de experiencia en educación pública. Fundadora del movimiento del viento, se ha involucrado en la comunidad pajarera desde hace años y tiene experiencia en talleres comunales de enseñanza de inglés, con madres e hijxs de comunidades vulnerables de la GAM.
Juanjo Muñoz Knudsen
Editor y comunicador. Dirige el proyecto editorial Feliz Feliz a través del cual busca plantear un nuevo paradigma para la comunicación de ideas a nivel nacional. Codirige el movimiento del viento y dedica el resto de su tiempo a gestar microproyectos a través de la economía creativa y la voluntad expresiva de sus pares.
El movimiento del viento surge como una posibilidad para agilizar el proceso de construcción de una sociedad ecológicamente responsable. A través de 4 sesiones de taller en las que el aprendizaje se da de manera horizontal, sin exigencias educativas más que la tranquilidad para absorver la información y experiencias que les ofrecemos, lxs niñxs son sensibilizadxs sobre aspectos biológicos, emocionales y de supervivencia de animales (aves) y plantas.
Los llamados “recursos naturales” deben ser reconceptualizados para que exista una verdadera consciencia ecológica en la sociedad. Es importante que sepan distinguir un río limpio y adecuado para el consumo de vida silvestre, reconocer que los árboles sembrados en la ciudad dan un aporte mayor que un centro comercial o una calle.
Llevar estos conceptos complejos a estudiantes de educación primaria, que provienen de comunidades urbanas y en algunos casos, marginales representa un reto. No obstante, la apertura y actitud de lxs estudiantes facilita y fortalece el proyecto.
De parte de quienes impartimos las sesiones y coordinamos el proyecto, reconocemos en nosotrxs mismxs un trabajo formativo y urgente, en el que biólogos, guías, educadoras, investigadores y comunicadores se ven interpelados por la misma sociedad a reforzar su trabajo ecológico ya que son lxs mismxs niñxs quienes piden llevar la carga de limitar y revertir la crisis ecológica que se vive en la actualidad.